Nacimiento de Lucas + Test de violencia obstétrica


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Cheli Blasco, doula, miembro de El Parto es Nuestro y de La Liga de la Leche, comparte con nosotros los relatos de parto de sus cuatro hijos. Aclara que cada uno fue escrito, en momentos diferentes, para públicos diferentes. Esto es lo que nos dice (podéis acceder a cada relato a través de los enlaces):

 

El de Lucas no es tanto un relato sino las respuestas a un cuestionario sobre violencia obstétrica.
El de Gaspar lo escribió para la web de hipno-nacimiento.
El de Luna lo escribió al día siguiente de parir para sus compañeras de El Parto es Nuestro.
Y el de Índigo fue un correo cortito a las mujeres de la cueva, apoyocesáreas.

 NACIMIENTO DE LUCAS

 

Unas locas argentinas, mis chicas, crearon una página de facebook que se llama Los obstetras andan diciendo. Como ellas mismas dicen, el objetivo no es escrachar a los obstetras (hacerlos quedar mal, burlarnos de ellos) sino, más bien, dar visibilidad a las cosas que se nos dice a las mujeres, a las embarazadas. A veces, poder compartir cómo nos han tratado, empodera. Otras veces, tener en mente las cosas que otras compañeras han vivido, da un poquito más de fuerza cuando nos encontramos en un situación parecida.

El otro día publicaron una lista de preguntas para descifrar si una ha soportado violencia obstétrica. A continuación, copio la lista y respondo con mi experiencia de lo que fue, para mí, el nacimiento de mi primer hijo en un lugar llamado Montepríncipe.

El nombre suena bonito. Como está en Bohadilla del Monte y tiene vistas al monte, yo ingenuamente, cual doncella, fui confiada, pura, sin prejuicios ni temores. Como soy una buena niña de educación claśica de colegio religioso y bilingüe de mujeres solas, y como siempre fui la mejor alumna (yo, junto con Agustina G… pero como seguro que Agus no lee esto, digo que yo fui la mejor y lo dejamos ahí)… en fin, que fui presa fácil para las maquinaciones de desempoderamiento que llevan tan fácilmente a un parto calladito, educado y prolijo, en un horario descente y sin chistar.

Hoy, días para el sexto cumpleaños de mi hijo mayor, este pequeño y maravilloso ser que me hizo madre, que me empuja a ser mejor persona cada día, que me regala conocerlo y conocerme, contesto estas preguntas con honestidad, dolor y lo que sigue siendo un vestigio de rabia.

TEST DE VIOLENCIA OBSTETRICA

Marco Legal: Ley Nacional N°26485, Ley Nacional N°25929

Mientras estabas internada en la clínica u hospital, con contracciones de trabajo de parto,

1.¿El personal de salud hacía comentarios irónicos, descalificadores o en tono de chiste acerca de tu comportamiento? Sí! La matrona, que juro que era la reencarnación de la celadora de mi colegio, la que siempre nos retaba por llevar el pelo desatado o la camisa fuera de la falda escocesa, se enojó mucho cuando dejé notar que me dolió cuando me puso la vía en el antebrazo. Se molestó. Mi queja fue molesta para ella. ¿Y así tan quejica pensaba yo parir? Ja!

2. ¿Te trataron con sobrenombres (gorda) o diminutivos (gordita-mamita-hijita) como si fueras una niña incapaz de comprender los procesos por los cuales estás atravesando? La mami, el papi, claro.

3. ¿Fuiste criticada por llorar o gritar de dolor, emoción, alegría, durante el trabajo de parto y/o el parto? En una clínica cuyo nombre no recuerdo, nos hicimos la ecografía de las 12 semanas. Nos dijeron que nuestro bebé era un niño. Yo, efusiva y expresiva como soy, dí un grutito de sorpresa y alegría. El gine me dijo: “qué exageración!” Yo me puse a llorar. La VO también empieza antes del parto. En el paritorio, la matrona me dijo que pujara, y cuando lo hice: “lo haces mal, así no vas a poder parir”

4. ¿Te fue difícil o imposible preguntar o manifestar tus miedos o inquietudes porque no te respondían o lo hacían de mala manera? Acá me boicoté a mi misma. Me daban tanto miedo, que no me animaba a preguntar casi nada. Miento: cuando vinieron con el enema pregunté: ay… es realmente necesario. Respuesta: que sí, que sí. Después del parto, con las piernas todavía en alto, mi hijo envuelto esa tiesa sábana verde, en pleno quirófano, pregunté: ¿perdón, cómo se llama el médico que me asistió el parto? ¡Nadie sabía! Me sentí como una tarada: alguien sin nombre, que nadie conocía, había sido partícipe (por no decir protagonista) del momento más importante de mi vida. Genial.

5. ¿Se realizaron alguno o varios de los siguientes procedimientos médicos sin pedirte
consentimiento o explicarte por qué eran necesarios?

Rasurado de genitales – Enema – Indicación de permanecer acostada todo el tiempo – Rotura artificial de bolsa – Administración de medicación o goteo para “apurar” el parto – Tactos vaginales reiterados y realizados por diferentes personas – Compresión del abdomen en el momento de los pujos – Episiotomía – Cesárea – Raspaje del útero sin anestesia No me llevé ni cesárea ni raspaje. Para la rotura de bolsa me dijeron: “abre las piernas. Ya está.” Ahora me pregunto: ¿quién abre las piernas sin saber ni siquiera qué le van a hacer? ¿Quién abre las piernas solamente porque se lo mandan? ¿Quién deja que le metan artilugios en la vagina sin explicaciones previas, sin consentimiento? Una niñita educada, desempoderada, sola y no informada lo hace. O sea, yo hace 6 años.

6. En el momento del parto, ¿te obligaron a permanecer acostada boca arriba aunque
manifestaras tu incomodidad en esa posición?
Claro! Es que… ¿se puede parir de otra formar?

7. ¿Fuiste obligada a quedarte en cama impidiéndote caminar o buscar posiciones según tus necesidades? Sí, claro. La matrona me vió moviéndome y me hecho una tremenda bronca (es que le había desordenado la cama.) Y los monitores eran tan importantes… y después, el monitor interno, clavado en la cabecita de mi hijo (sin necesidad alguna, dicho sea de paso)

8. ¿Se te impidió estar acompañada por alguien de tu confianza? “El padre tiene que salir” para todo. Entra la matrona, “tiene que salir” mi marido, el papá de mi hijo, mi compañero, mi apoyo, mi confianza. Esperó en la puerta del quirófano (perdón, paritorio) hasta que a la matrona le pareció adecuado que entrara.

9. ¿Se te impidió el contacto inmediato con tu hija/o recién nacido antes de que se lo llevara el neonatólogo para control? (acariciarlo, tenerlo en brazos, verle el sexo, hablarle, darle el pecho, etc.) Levantaron a mi hijo por entre mis piernas un segundo. Después lo tuvieron que protocolear innesasáreamente, sin ninguna indicación médica. Me lo devolvieron a los pocos minutos, envuelto en una tiesa sábana verde diciendo “ya irá la enfermera para enseñarte a dar de mamar”. ¡Mi hijo quería mamar ya! Pero su madre, descente y obedinete, esperaría a la enfermera en su habitación como corresponde. ¡No iría yo a sacar una teta en el pasillo de Montepríncipe!

10. Después del parto, ¿Sentiste que no habías estado a la altura de lo que se esperaba de vos (que no habías “colaborado”)? Tardé en tener contracciones (quizás porque no estaba de parto, pero bueno), vomité en la camilla, hice ruidos guturales durante las contracciones (hasta que me retaron y me subieron la dosis de epidural), me cagué encima por el enema y la epidural de caballo que me dieron, no me pude pasar de camilla porque tenía las piernas dormidas, pujé mal. En fin, que una vergüenza de parto, hice todo mal.

11. Podrías decir que la experiencia de la atención en el parto ¿ te hizo sentir vulnerable, culpable o insegura? Sí. Sí. Pero ojo, eh, que al irme les dejé un comentario en la hoja de satisfacción agradeciéndoles la atención y el profesionalismo, si bien dejaba claro que no volvería por el trato recibido de parte de las matronas. (Esta mujer que soy va despertando). Aunque, claro, les regalé unas chocolatinas a las matronas al irnos… que nadie diga que no soy una dama.

SI LA RESPUESTA A CUALQUIERA DE ESTAS PREGUNTAS ES SÍ,
FUISTE VICTIMA DE VIOLENCIA OBSTÉTRICA.

No sé si reir o llorar… o empoderarme, ser socia de El Parto es Nuestro, hablar con mujeres, ser activista… y más que todo: ser dueña de mi cuerpo y defender el de mis hijos!

(Para las argentinas):

Podés llamar a los siguientes números:
Ministerio de Salud de la Nación – DDSSRR: 0800-222-3444
Dirección Nacional de Maternidad e Infancia: 011–4383-8656
Dirección General de la Mujer del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires: 0800-666-8537

 

 

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