Nacimiento de Índigo. – Velas de parto, velas de luz eterna


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Cheli Blasco, doula, miembro de El Parto es Nuestro y de La Liga de la Leche, comparte con nosotros los relatos de parto de sus cuatro hijos. Aclara que cada uno fue escrito, en momentos diferentes, para públicos diferentes. Esto es lo que nos dice (podéis acceder a cada relato a través de los enlaces):

El de Lucas no es tanto un relato sino las respuestas a un cuestionario sobre violencia obstétrica.
El de Gaspar lo escribió para la web de hipno-nacimiento.
El de Luna lo escribió al día siguiente de parir para sus compañeras de El Parto es Nuestro.
Y el de Índigo fue un correo cortito a las mujeres de la cueva, apoyocesáreas.

NACIMIENTO DE ÍNDIGO

mis queridas, queridas comadres

muchas gracias por sus mensajes, por tenernos en sus pensamientos… por todas esas velitas que quedaron sin llegar a prender!

me desperté con pródromos a eso de las 5 y pico de mañana.

me lo respiré y bailé un rato… volví a dormir… volví a la pelota y el fular y a los gemidos guturales, a mecerme con las contracciones. gaspar de a ratos gemía conmigo. wynn me hacía masajes en las piernas. lucas avisaba para q nadie se despistara.

de repente, las contracciones se volvieron intensas. me fui al baño. wynn llama a anabel para decirle q estoy de parto (decidió llamarla solo… ya se había cansado de q le dijera q todavía no jaja). 10 minutos más tarde, le manda un wassap para decirle q índigo ya había nacido.

nació en el rincón del baño. yo acuclillada en el piso, su papá sosteniéndome por detrás. de repente, en medio de estas contracciones ya un poco bestias, sentí la presión de su cabecita. pongo la mano y plop… me aparece todo índigo!!!! lo abracé y no sé porqué no paraba de decirle hola bebé, hola mi amor, hola indiguito hola (no sé porqué no paraba de saludarlo!!!!)

aparecen los chicos. wynn les pide toallas q trae lucas. nos hace fotos también.

llegan al ratito anabel y paca y mi amiga evelyn. en el sillón, alumbro lo placenta. y nos quedamos charlando, haciendo picnic en el suelo del salón.

índigo pesó 2,500. es mini!!!! hermoso. mimoso. lo acabo de soltar para escribir este mail (y poco más)… está en brazos de su papá. los chicos no paran de darle besos y decirle cuánto lo quieren. es chiquitito, dulce, mimoso, precioso. y no puedo creer cuánto, cuánto lo quiero.

(es todo mucho amor y mucha exigencia… casi siempre tengo a los tres encima. puerperio con todas las letras… locura, amor, exigencia… locura ya dije?)

así que, bellas… ahora sí quiero sus velitas. para dar las gracias. gracias a la vida, a que tenga a este chiquito en mis brazos. gracias por ese parto que fue más mágico y poderoso de lo que jamás había soñado. gracias a ustedes, por acompañarnos. velitas de energía y fuerza y amor, porque somos grandes, poderosas, valientes. velitas para mis comadres, porque nos sostenemos cuando es maravilloso, cuando duele, cuando nos parte y destroza tanto… porque en medio del dolor nos acompañamos… porque en un mismo suspiro nos damos la enhorabuena y el pésame… y velitas para las pequeñas almas que nunca entenderemos porqué se fueron tan pronto. estoy tan agradecida por cada uno de esos seres cuyo paso fue tan fugaz… los guardaré, los guardaremos, siempre tan dentro… llevamos su luz, sus enseñanzas.

cuando estaba embarazada de Lunita y sabíamos que se iba a morir, nos hicimos una “lectura de aura” wynn y yo con una bella y amorosa hermanita. (esas cosas hippies iluminadas… me agarraba a todo). y nos dijo algo super bonito: que luna, wynn y yo habíamos hecho un pacto, allá cuando éramos solo almas y pura luz. era un pacto de amor, de vivir esto juntos. y que nosotros, wynn y yo, podíamos dejar de abrirnos a estos pactos con almas nuevas. que podíamos, con amor y verdad, decidir que no queríamos estas vivencias de vidas tan cortas. ojalá funcione así… ojalá podamos decir desde esta cueva… que hemos ya entregado tanto. que amamos a cada almita con todo nuestro ser… y que ya está. que queremos que los bebitos que están creciendo lleguen para quedarse, vivos, sanos, felices… por una larga y sana vida.

me uno a la propuesta de verónica. y creo que una vela puede agradecer la vida, acompañar la muerte e iluminar la pronta llegada.

espero q mi mail no hiera a nadie… sé q es muy mío y que cada una siente la vida de sus hijos de una forma íntima y personal. no pretendo hablar por nadie más que yo misma. hablo de los hijos de otras con respeto, profundamente agradecida de haber presenciado tanto amor, y haber podido llorar tanto dolor.

no hay palabra para resumir… que gracias a todas, gracias a la vida, que cuánto lo siento y acompaño el dolor que destroza, que ojalá no hubiera tanto que sanar…

un fuerte abrazo

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